El anticuaderno

El anticuaderno

El anticuaderno ha resultado ser una de las mejores actividades de este curso 17-18. Mis alumnos han disfrutado mucho y yo con ellos y no sólo eso, hemos compartido experiencias y vivencias que de otro modo no hubiéramos hecho. El anticuaderno ha crecido y ha evolucionado con ellos y como ellos a lo largo del curso. Muchos de ellos lo nombran en la evaluación que hicieron de mí y de la asignatura como una de las actividades que más les ha gustado.

Y dicho esto… ¿de dónde salió la idea del anticuaderno?

El verano pasado regalé a un par de adolescentes el libro Destroza este diario. No sé cómo, pero a partir de haberlo regalado, me topé con otros libros similares a este, entre ellos Esto no es (sólo) un diario. Me picó la curiosidad por conocerlo, lo compré y… tuve una revelación: ese libro me serviría como base para una actividad nueva con mis alumnos de 2º de ESO. Así es que empecé a ojearlo y a elegir qué páginas me convendrían para lo que llamaría “Esto no es (sólo) un cuaderno de Lengua”. A medida que iba analizando su contenido, me iban surgiendo ideas nuevas para ese “cuaderno distinto de Lengua”.

Tengo que reconocer que, en principio, iba a ser bastante parecido al libro, pero luego… fue cobrando vida propia y haciéndose diferente del original. Casi sin hacerme consciente de ello, “Esto no es (sólo) un cuaderno de Lengua” pasó a ser “el anticuaderno”.

Anticuaderno.

Pero ¿qué es el anticuaderno?

En un primer momento iba a ser un segundo cuaderno de Lengua con actividades entretenidas que se salían del currículo. Empezaron registrándose (como en una página web), haciendo un acróstico con sus nombres y sus gustos, hablando de sus metas (a raíz de una historia muy bonita sobre los peces koi, pero eso será el motivo de otro post… :-), de los imprescindibles en sus vidas… una ventanita a ese grupo de casi 60 adolescentes de 13-14 años con el que estaría todo el curso.

Pero el anticuaderno, como ya he dicho antes, fue creciendo, madurando, haciéndose independiente del libro de donde había sido ideado y empezó a plantear actividades propias, personales, cargadas de emociones, en donde cada uno ponía un poquito de sí mismo y, si quería, lo compartía con los demás en los minutos iniciales del comienzo de la clase. Así, ¡menudo comienzo! empezábamos con muchas ganas y con muy buen sabor de boca porque nos estaban dejando ver a todos un trocito de sus corazones.

Anticuaderno customizado.

Sueños.

Las 7 normas de tu reino.

Regalos de Reyes.

Carta a sus futuros hijos.

El árbol de mi vida.

Si fuera; carta extraterrestres.

Página libre.

 

Algunas de las actividades

Entre ellas, como se puede observar en las fotos anteriores, estaba hablar de sus mejores amigos, expresar sus sueños, establecer cuáles serían las siete normas de su reino, contar qué les han traído los Reyes, escribir una carta a sus futuros hijos; simbolizar en un árbol sus vidas, jugar al “si fuera”, o en la página libre expresar su amor por su equipo favorito. De todo y para todos los gustos. Hemos compartido mucho, nos hemos reído con algunas payasadas, hemos llorado con algunas rupturas, hemos reivindicado, hemos pensado, deseado, soñado…

El anticuaderno se me escapó de las manos y dejó de ser una idea mía, para ser una creación colectiva, porque incluso me han sugerido algunas páginas que querrían que tuviera. Ahora que se habla tanto de educación emocional y de emociones, sin quererlo ni buscarlo, el anticuaderno ha sido un muestrario de las emociones de mis queridos adolescentes. ¡Cuánto he disfrutado escuchándolos! ¡Cuánto he aprendido de ellos!

¿En qué momento, cómo y para qué?

Sí, esto también es digno de ser explicado: ¿cuándo, cómo y para qué lo hacían?. Durante el primer trimestre era una actividad diaria. Comenzamos la clase con una historia y a continuación leíamos la tarea del día anterior y proponíamos una nueva. Los que terminaban lo que hubiera que hacer esa jornada antes de acabar la hora, podían ponerse con el anticuaderno, los que no, lo hacían en casa.

Al finalizar el primer trimestre algunos sugirieron que hiciéramos el anticuaderno menos días, que tenían mucha tarea, así es que pasamos de cuatro a dos días, en este caso, para poder recordarlo bien, los lunes y los viernes (primer y último día de la semana). Después volvieron a pedir fuera todos los días, pero decidí que con dos estaba bien. Lo bueno si breve…

¡Ah! He olvidado decir que el anticuaderno ha sido una actividad completamente voluntaria. Lo hacía quien quería y no repercutía negativamente en la nota, al contrario, el alumno que, a final del trimestre presentara el anticuaderno con (más o menos) todas las actividades hechas, podía obtener medio punto extra en la nota final del trimestre. Como todo, dime que es obligatorio y no lo hago, dime que es voluntario y lo hago. He tenido alumnos que tenían más páginas escritas en el anticuaderno, que en el propio cuaderno de Lengua 😉

Frases chulas.

¿Habrá anticuaderno el curso próximo?

¡Por supuesto! Reutilizaré muchas de las actividades de este año, pero también iré dejando que vayan surgiendo otras, que los alumnos las vayan inventando. Dejaremos que, como este año, el anticuaderno sea una ventana a esas almas adolescentes tan deseosas de ser ESCUCHADAS, que vuele, que crezca y evolucione a su aire, que sea nuestro emocionario particular…

Y no quiero terminar este post sin dar las GRACIAS muy grandes y expresamente a mis alumnos de 2º de ESO A y B de este curso 17-18. Gracias porque sin vosotros el anticuaderno no habría sido posible. Gracias porque le habéis puesto el corazón a cada palabra que escribíais y a cada dibujo que hacíais. También porque me habéis hecho emocionarme en muchos momentos (aunque no se haya notado) y me he sentido tremendamente orgullosa y afortunada de teneros como alumnos.

GRACIAS.

¿Qué te ha parecido el anticuaderno?

 

Tu idea mola.

Juegos de palabras: tautogramas

Juegos de palabras: tautogramas

Si hay una actividad que creo que es esencial en clase de Lengua es la de los juegos de palabras, las adivinanzas, los acertijos… Se puede favorecer un desarrollo de la expresión oral más espontáneo o de la expresión escrita menos formalizada, no tan encajada en los esquemas. Y, además, permite dar a la clase, o al menos a una parte de ella, un aspecto más lúdico. También a través del juego se aprende… y mucho. Pero ¿qué tipo de juegos de palabras son los que se pueden hacer?

¿Qué tipo de juegos de palabras?

Cualquier juego de palabras vale, desde adivinanzas y acertijos (es increíble ver cómo los alumnos idean posibles soluciones con una gran creatividad) hasta juegos de palabras más “literarios” como haikus, greguerías o tautogramas.

¿Cómo puedo “utilizar” el tautograma para enseñar y divertirnos?

De una forma muy sencilla, os cuento cómo lo he hecho yo.

Un tautograma es un texto breve con sentido en el que todas las palabras comienzan por la misma letra. Hay variantes de estos como los abecegramas (textos en los que cada palabra comienza por una letra distinta, empleando en orden todas las letras del abecedario). El tautograma, al emplear sólo una letra, puede utilizarse para repasar letras/palabras en las que los alumnos puedan tener especial problema: b, v, g, j, h…

Nosotros habíamos explicado las reglas de la b y la v, habíamos hecho los ejercicios oportunos y se me ocurrió que una manera de fijar palabras que comiencen por estas letras podía ser escribir tautogramas. Así es que nos lanzamos a la aventura, había tres posibilidades:

  • Tautogramas con B.
  • Tautogramas con V.
  • Tautogramas que combinaran B y V.

Y…¡salieron textos verdaderamente interesantes!

Los tautogramas de mis alumnos

María Rodríguez, 2º ESO B

Víctor viajó, / volando vio, / Valencia visitó, / velozmente volvió.

Andrés Cruz, 2º ESO B

Verónica Velázquez veraneó, viajó viendo Venecia, vino viejo vendió, vela verde vio.

David González, 2º ESO B

Viento volador, buen birlador.

Antonio Sánchez, 2º ESO B

Va balanceándose bruscamente, bebiendo vino vino borracho, va bordando botellas. ¡Baranda! vociferan vecinos bonachones.

Blanca Hidalgo, 2º ESO B

Volando voy viendo viejecillas; volando vengo viendo violetas.

María Gómez, 2º ESO B

Blanca bailando bulerías, bailando bebe batidos.