En conclusión…

En conclusión…

¿Un post titulado “En conclusión…” en el mes de diciembre? Sí, ¿por qué no? No concluye el curso, ni mucho menos, pero sí va llegando a su fin el primer trimestre y, la verdad, es que creo que es necesario echar la vista atrás para comprobar que hemos caminado, que hemos aprendido y, por supuesto, que hemos hecho un montón de cosas. Igual que este curso estoy pidiendo a mis alumnos que de vez en cuando escriban su diario de aprendizaje, también voy a escribirlo yo. ¿Quieres pasar y acompañarme?

Nuevas metodologías

Este verano he leído algunos libros sobre metodologías activas; he bicheado diversas webs de compañeros que comparten su trabajo y reflexionan sobre otra educación; he seguido por Twitter (y sigo) de cerca lo que hacen profes tanto de Secundaria, como de Primaria en sus aulas con sus alumnos… Con todo esto me formé una idea de cómo quería cambiar mi metodología y hacia dónde quería ir y empecé el cambio. Me lancé a la piscina casi sin darme ni una ducha antes… 🙂

Quería gamificar, hacer Flipped Learning, trabajar por proyectos (ABP), hacer ABR… Lo quería todo.

A día de hoy no sabría decir si he usado una metodología, otra, ninguna o todas. Lo que sí sé decir es que he dado otro paso más para enseñar de otra manera y para que mis alumnos aprendan de otra manera. Al principio me preocupé porque quería hacer Flipped Learning, pero no había recursos técnicos suficientes en mi instituto. O quería hacer ABP, cuando nunca lo había hecho antes. Incluso quería emplear una metodología activa en 2º de Bachillerato (con el monstruo de la Selectividad agazapado en la esquina, esperándonos…).

Con el paso del tiempo esa preocupación se fue disipando porque me di cuenta de que estaba cumpliendo mi objetivo, qué más da cómo o qué más da la terminología. Ahora no llego, suelto el rollo y me voy. (Antes lo hacía poco, pero tengo que reconocer que lo hacía). Ahora en mis clases no hay, eso, “rollos”. Ahora mis alumnos aprenden los contenidos con actividades diversas, trabajan individualmente, por parejas, en grupos, deducen e inducen información, hacemos aún más actividades creativas. Ha sido todo un reto y una aventura de la que ya no puedo dejar de participar.

Vamos a concretar

Mucha palabrería, pero ¿qué has hecho, Berta? Sí, voy a concretar y a compartir algunas de las actividades, dinámicas y demás tareas que he puesto en marcha en estos dos meses y medio que llevamos de curso. Así es que, en conclusión…

2º de Bachillerato

Empiezo por 2º de Bachillerato porque es del nivel del que estoy más satisfecha. Era al que más miedo le tenía y es en el que estoy viendo mejores resultados y en el que la dinámica de trabajo me está gustando más.

En este trimestre teníamos que tratar la narrativa en el siglo XX. Se me ocurrió estructurar el trabajo en tres bloques de seis clases: dos para la teoría de Literatura, dos para el comentario de texto y otros dos para ejercicios de Lengua y para poner en común los resultados del trabajo de Literatura. De este modo, mis alumnos han visto toda la narrativa del siglo XX, han manoseado los apuntes, han tenido oportunidad de buscar información en sus móviles en clase (bendita tecnología), han experimentado con algunas aplicaciones sencillas como What´s fake, Prezi o Quizizz…

Actividades

En primer lugar tuvieron que hacer una línea del tiempo con los principales acontecimientos históricos del siglo XX y los movimientos literarios más relevantes. A continuación, resumieron la narrativa anterior a la Guerra Civil con un Visual Thinking, estudiaron el tema de la narrativa de los 40 a los 70 preparándose para un concurso 10×15 (quince preguntas sobre el tema que ellos mismos habían elaborado con las que podían conseguir un diez si no fallaban y si no utilizaban los “comodines” de los apuntes, de un compañero y de la maestra), además de un test realizado con Quizizz y, finalmente, han aprendido la narrativa de los 70 a nuestros días simulando conversaciones falsas de WhatsApp con What´s Fake entre los distintos autores de la época, entre unos amigos charlando sobre el tema o, incluso, entre las mismas novelas…

Foto original de @bertaocana

Foto original de @bertaocana.

Para comprobar que se había leído El árbol de la ciencia, hicimos una prueba oral y escrita en la que ellos pensaban las preguntas y tenían que hacérselas a los compañeros. Para Los girasoles ciegos han hecho una valoración del libro, han definido a los personajes y sus relaciones y han reflexionado sobre si les gustan todos los relatos tal cual están o si, por el contrario, cambiarían algo de alguno. También van a hacer fotos representando los cuatro relatos, las cuatro derrotas (Esto aún lo están haciendo, pronto pondré el enlace).

También han hecho comentarios, analizado oraciones, corregido sus propios exámenes, hecho actividades diversas de Lengua, corregido análisis de oraciones equivocados adrede… Creo que podría resumirse todo con dos ideas finales:

  • El otro día tuve que faltar a clase y teníamos una prueba para comprobar que se habían estudiado la narrativa de los 70. No hubiera pasado nada si no la hubieran hecho pues tenía notas más que suficientes para evaluarlos. No hacía falta que yo estuviera en la prueba porque sabían qué tenían que hacer y el tiempo del que disponían… Para mí fue un alivio.
  • Cuando anuncié que para comprobar la lectura de Los girasoles ciegos podían utilizar el libro, una alumna me dijo: “¡Maestra, eres una cajita de sorpresas!”. Me encantó y además definió muy bien en lo que estoy intentando convertir mis clases y su aprendizaje, en una sorpresa.

2º de ESO

Lo primero que quiero decir de todo lo que hemos hecho en 2º de ESO es que: no he tocado aún el libro de texto. No nos está haciendo falta. Mis compañeras de 2º de ESO y yo decidimos a principio de curso trabajar por proyectos. Creo que lo que estamos haciendo no es exactamente eso, pero ha sido un cambio metodológico grande, al menos para mí.

Hemos organizado los contenidos como hemos querido, intentando conectarlos todos de algún modo. Hemos presentado la asignatura como un viaje a una tierra desconocida: MÁTHISILAND (la tierra del conocimiento). Cada bloque de contenidos tiene una producción o proyecto final, el primero fue la creación de un avatar y el segundo la elaboración de una conferencia donde cuenten al mundo un descubrimiento, hallazgo o invento que sólo hay en Máthisiland.

Trabajamos los contenidos a partir de actividades en las que los tienen que deducir o inducir. La creatividad está presente en casi todo lo que hacemos. Hay audios, vídeos, hemos eliminados los exámenes. Han realizado actividades individuales, en grupo y por parejas. Hemos doblado algún vídeo. Estamos haciendo escritura creativa a través de “hilos de Twitter” analógicos. Seguimos con la definición de oro, con las historias, han resuelto retos, reflexionamos sobre lo que aprendemos con el diario de aprendizaje, seguimos con el #anticuaderno, empleamos lo visual y el Visual Thinking en diversas actividades…

Ikigai. anticuaderno. Foto original de @bertaocana

ABR. Foto original de @bertaocana

Foto original de @bertaocana

Otros cursos

Este año, además, doy un Taller de lectura y dos horas de Francés segundo idioma en 2º de ESO, así es que, no me aburro, no.

En el Taller he introducido elementos de gamificación. Los alumnos poseen un pasaporte en el que deben ir consiguiendo sellos si leen, si realizan las actividades, si ganan los concursos que voy haciendo… Una vez al mes hacemos recuento de sellos y los cinco mejores pueden obtener unas tarjetas de premios como las que se ven en la imagen:

Foto original de @bertaocana.

El otro día hubo un cuádruple empate en la quinta posición del ránking de puntos, por lo que los cuatro alumnos lideraron cuatro grupos con los que hicimos una lectura a coro que, costó trabajo, pero que, finalmente, quedó muy bien. Aquí la dejo por si la queréis escuchar: “Los caballos del capitán”, por los alumnos de 1º de ESO E del IES Almudeyne.

En Francés también trabajamos de forma individual y en grupos, he introducido las tarjetas de premios y de recompensas, hemos eliminado los exámenes, hacemos pruebas cooperativas y estoy ideando varias actividades de carácter más activo como una sencilla gamificación, juegos de preguntas, etc.

Conclusión de conclusiones

La conclusión de esta conclusión es que es una gozada poder enseñar así y poder acompañar a los alumnos de una forma más cercana. Codo con codo. Visitando continuamente sus mesas. Charlando con ellos. Animándolos y, sobre todo, viendo cómo disfrutan aprendiendo. Este es el mayor regalo que me puedo llevar de esta aventura.

El poder de las historias

El poder de las historias

Hace tiempo que quería escribir este post, pero por una cosa u otra, voy dejando el blog aparcado y relegando escribir en él en favor de otras tareas. Este curso me marco como meta intentar escribir con más frecuencia de la que lo suelo hacer, ojalá un post al mes. Pero de lo que venía a hablar no era del blog, sino del poder de las historias.

Desde hace ya tres cursos empiezo mis clases en la ESO contando una historia. Al principio sólo era algún día a la semana y lo combinaba con acertijos, adivinanzas… Pero por demanda de mis alumnos y, por qué no decirlo, por gusto propio, lo he convertido en una costumbre diaria.

Mi rutina

Cuando llego a clase, tras dar los buenos días y soltar mis bártulos tengo por costumbre escribir la fecha en la pizarra y la planificación de lo que vamos a hacer ese día:

  1. Historia.
  2. Anticuaderno.
  3. Doblajes de vídeos.
  4. Actividades de expresión oral.

Me gusta no especificar todo lo que haremos, poner nombres curiosos a las actividades, no decir el título de la historia o cambiarlo por uno menos evidente… en definitiva, crear expectativas en mis alumnos. Y la verdad sea dicha, funciona. Desde que pongo lo que vamos a hacer escucho comentarios sobre qué será esto o aquello o de qué tratará la historia o por qué no tiene título… Otras veces se animan a hacer los comentarios en voz alta y es una bonita manera de comenzar, sin prisas, relajados, charlando tranquilamente.

Imagen libre de derechos tomada de Pixabay.

Es una rutina que me gusta y que creo que a ellos también. Y el hecho de “saber” qué vamos a hacer los sitúa en la clase y no se sienten perdidos. Tengo que decir que sigo manteniendo esta costumbre gracias al comentario espontáneo de una alumna de 2º de ESO (ya en 2º de Bachillerato) sobre “lo que le gustaban mis clases porque estaban organizadas”. Que un alumno te diga eso y más uno de 2º, con 13 o 14 años… es una valoración de las que hay que tener en cuenta sí o sí.

Las historias

Pero, bueno, vuelvo al tema del que quería hablar: las historias. He descubierto el poder tan grande que tienen en los adolescentes (en general en todos los seres humanos). Desde niños nos cuentan cuentos que nos encanta escuchar una y otra vez. Cuentos con los que disfrutamos y nos sentimos identificados. Historias que, al llegar a una edad, dejan de interesarnos. Y es una pena porque nos perdemos tanto…

Mi amor por las historias, de forma directa o indirecta, se lo debo a tres personas: a mi abuela, mi Miqui, que cuando venía a Sevilla y nos encontrábamos, me contaba y me cantaba historias. A mi madre, que desde muy pequeña me acercó al mundo de las historias creando en mí afición por los libros y mi vocación de filóloga. A mi profesora de 2º y 3º de BUP de Literatura, Mª Ángeles Guerrero, quien me descubrió a autores que no conocía y fomentó mi lado creativo, me incitó a escribir.

Historias. De una forma u otra.

Las  historias forman parte de nuestra esencia, están en nuestro ADN. Ya lo dijo Galeano “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”. 

El proceso

Tengo que decir que desde el primer día que cuento una historia la actitud de mis alumnos no es la misma. Al principio les gusta la idea de perder un rato de clase. Esos minutos les saben a gloria por ser minutos robados a una asignatura que muchos detestan. (Es una pena, pero eso será motivo para otro post)

Después, un día, una historia cualquiera, capta su atención. No es el mismo día para todos. ni la misma historia, pero en unas semanas están todos enganchados y entonces, comienza lo bueno: empiezan a cuestionar el contenido de las historias. Hacen preguntas sobre estas. Empieza a funcionar su imaginación y se plantean la credibilidad de estas: “¿pero eso ha pasado de verdad?”, “Sí, claro, los animales no hablan”…

Damos un paso más y exigen una explicación: “¿por qué el final es así?”, “¿qué significa la historia?”… Finalmente se genera la magia y surge el debate, son capaces de aplicar las historias a sus vidas, las entienden, las hacen suyas y… aparece el brillo en las miradas, las sonrisa de complicidad cuando la identificación con la historia la puede entender mi amigo/a, el compartir lo que una vez les ocurrió… ¡Es maravilloso! A partir de ese momento las historias se convierten en algo imprescindible en sus vidas y en mis clases.

¡Ay de mí si algún día les digo que olvidé preparármela!

Imagen libre de derechos tomada de Pixabay

Gustos y selección

Para continuar, me gustaría hablar sobre cómo realizo la selección de las historias y sobre las que más gustan a mis alumnos.

El hecho de buscar historias, a priori puede resultar sencillo, para eso está Internet. Pero lo cierto es que no valen todas, no les gustan todas, no me gustan todas. Tengo varios libros de cuentos que utilizo y varias páginas de Internet de las que las saco. Elijo según mi estado de ánimo y según “flashes” que me vienen a la mente: ¿Por qué no busco historias o cuentos rusos?, ¿por qué no busco una historia que trate sobre la diversidad?, ¿por qué no…?

Una vez una alumna me dijo que les contara una historia de princesas. La búsqueda fue ardua. No quería algo convencional, la típica princesa con el típico príncipe. La encontré, aunque no la recuerdo. Ese es mi mayor problema. Imposible memorizarlas todas. Tengo una lista y, aunque busco algunas nuevas, voy tirando de las que están en la lista.

Están mis imprescindibles: los peces koi, Momotaro, Marama y el río de los cocodrilos, el aquero y la pulga… Estas no fallan, siempre gustan y si encima añado un poco de teatro y tensión dramática al contarlas… Es un momento indescriptible.

Las que más les gustan son las de amor (cómo no), las que tienen moraleja (al final a casi todas les encontramos una enseñanza), las que tienen un final feliz, aquellas en las que triunfan los buenos, la justicia, el amor… Los valores universales.

Desenlace

Al final las historias llevan a “otras historias” y me he visto organizando una sesión de historias contadas y cantadas con familiares, alumnos y profes para los alumnos del Taller de Lectura. O incluyendo una en la presentación del acto de final de curso del instituto.

Las historias llenan y nos llenan, por eso siempre deben estar presentes, da igual la edad, da igual el tipo de alumno, todo da igual porque en ese momento se crea un ambiente único.

Foto original del Taller de historias contadas y cantadas.

Espero que te haya gustado este post, sí es así y quieres leer otros te recomiendo: Seis actividades orales…

 

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Materiales para 2º Bachillerato. Curso 18-19

Materiales para 2º Bachillerato. Curso 18-19

¡Bienvenidos todos a mis clases y a mi blog!

Este curso, como ya os he comentado en clase, vamos a intentar trabajar metodologías activas y a colocaros a vosotros, mis alumnos, como el centro de todo vuestro aprendizaje.

Para mí es un gran reto y a la vez una enorme ilusión. Sé que vamos a conseguir grandes cosas este curso.

En esta entrada iré colgando los materiales que vayamos usando en clase, los temas, textos, las rúbricas para las correcciones… También habrá una muestra de los mejores de vuestros trabajos: los más creativos, los más interesantes, los más elaborados…

(Para consultar los materiales pincha aquí)

Os invito a daros una vuelta y a “bichear” todo lo que queráis. Si queréis, podéis hacer comentarios en esta o en cualquier entrada. Este también es vuestro blog.

Imagen libre de derechos de autor tomada de Pixabay

El anticuaderno

El anticuaderno

El anticuaderno ha resultado ser una de las mejores actividades de este curso 17-18. Mis alumnos han disfrutado mucho y yo con ellos y no sólo eso, hemos compartido experiencias y vivencias que de otro modo no hubiéramos hecho. El anticuaderno ha crecido y ha evolucionado con ellos y como ellos a lo largo del curso. Muchos de ellos lo nombran en la evaluación que hicieron de mí y de la asignatura como una de las actividades que más les ha gustado.

Y dicho esto… ¿de dónde salió la idea del anticuaderno?

El verano pasado regalé a un par de adolescentes el libro Destroza este diario. No sé cómo, pero a partir de haberlo regalado, me topé con otros libros similares a este, entre ellos Esto no es (sólo) un diario. Me picó la curiosidad por conocerlo, lo compré y… tuve una revelación: ese libro me serviría como base para una actividad nueva con mis alumnos de 2º de ESO. Así es que empecé a ojearlo y a elegir qué páginas me convendrían para lo que llamaría “Esto no es (sólo) un cuaderno de Lengua”. A medida que iba analizando su contenido, me iban surgiendo ideas nuevas para ese “cuaderno distinto de Lengua”.

Tengo que reconocer que, en principio, iba a ser bastante parecido al libro, pero luego… fue cobrando vida propia y haciéndose diferente del original. Casi sin hacerme consciente de ello, “Esto no es (sólo) un cuaderno de Lengua” pasó a ser “el anticuaderno”.

Anticuaderno.

Pero ¿qué es el anticuaderno?

En un primer momento iba a ser un segundo cuaderno de Lengua con actividades entretenidas que se salían del currículo. Empezaron registrándose (como en una página web), haciendo un acróstico con sus nombres y sus gustos, hablando de sus metas (a raíz de una historia muy bonita sobre los peces koi, pero eso será el motivo de otro post… :-), de los imprescindibles en sus vidas… una ventanita a ese grupo de casi 60 adolescentes de 13-14 años con el que estaría todo el curso.

Pero el anticuaderno, como ya he dicho antes, fue creciendo, madurando, haciéndose independiente del libro de donde había sido ideado y empezó a plantear actividades propias, personales, cargadas de emociones, en donde cada uno ponía un poquito de sí mismo y, si quería, lo compartía con los demás en los minutos iniciales del comienzo de la clase. Así, ¡menudo comienzo! empezábamos con muchas ganas y con muy buen sabor de boca porque nos estaban dejando ver a todos un trocito de sus corazones.

Anticuaderno customizado.

Sueños.

Las 7 normas de tu reino.

Regalos de Reyes.

Carta a sus futuros hijos.

El árbol de mi vida.

Si fuera; carta extraterrestres.

Página libre.

 

Algunas de las actividades

Entre ellas, como se puede observar en las fotos anteriores, estaba hablar de sus mejores amigos, expresar sus sueños, establecer cuáles serían las siete normas de su reino, contar qué les han traído los Reyes, escribir una carta a sus futuros hijos; simbolizar en un árbol sus vidas, jugar al “si fuera”, o en la página libre expresar su amor por su equipo favorito. De todo y para todos los gustos. Hemos compartido mucho, nos hemos reído con algunas payasadas, hemos llorado con algunas rupturas, hemos reivindicado, hemos pensado, deseado, soñado…

El anticuaderno se me escapó de las manos y dejó de ser una idea mía, para ser una creación colectiva, porque incluso me han sugerido algunas páginas que querrían que tuviera. Ahora que se habla tanto de educación emocional y de emociones, sin quererlo ni buscarlo, el anticuaderno ha sido un muestrario de las emociones de mis queridos adolescentes. ¡Cuánto he disfrutado escuchándolos! ¡Cuánto he aprendido de ellos!

¿En qué momento, cómo y para qué?

Sí, esto también es digno de ser explicado: ¿cuándo, cómo y para qué lo hacían?. Durante el primer trimestre era una actividad diaria. Comenzamos la clase con una historia y a continuación leíamos la tarea del día anterior y proponíamos una nueva. Los que terminaban lo que hubiera que hacer esa jornada antes de acabar la hora, podían ponerse con el anticuaderno, los que no, lo hacían en casa.

Al finalizar el primer trimestre algunos sugirieron que hiciéramos el anticuaderno menos días, que tenían mucha tarea, así es que pasamos de cuatro a dos días, en este caso, para poder recordarlo bien, los lunes y los viernes (primer y último día de la semana). Después volvieron a pedir fuera todos los días, pero decidí que con dos estaba bien. Lo bueno si breve…

¡Ah! He olvidado decir que el anticuaderno ha sido una actividad completamente voluntaria. Lo hacía quien quería y no repercutía negativamente en la nota, al contrario, el alumno que, a final del trimestre presentara el anticuaderno con (más o menos) todas las actividades hechas, podía obtener medio punto extra en la nota final del trimestre. Como todo, dime que es obligatorio y no lo hago, dime que es voluntario y lo hago. He tenido alumnos que tenían más páginas escritas en el anticuaderno, que en el propio cuaderno de Lengua 😉

Frases chulas.

¿Habrá anticuaderno el curso próximo?

¡Por supuesto! Reutilizaré muchas de las actividades de este año, pero también iré dejando que vayan surgiendo otras, que los alumnos las vayan inventando. Dejaremos que, como este año, el anticuaderno sea una ventana a esas almas adolescentes tan deseosas de ser ESCUCHADAS, que vuele, que crezca y evolucione a su aire, que sea nuestro emocionario particular…

Y no quiero terminar este post sin dar las GRACIAS muy grandes y expresamente a mis alumnos de 2º de ESO A y B de este curso 17-18. Gracias porque sin vosotros el anticuaderno no habría sido posible. Gracias porque le habéis puesto el corazón a cada palabra que escribíais y a cada dibujo que hacíais. También porque me habéis hecho emocionarme en muchos momentos (aunque no se haya notado) y me he sentido tremendamente orgullosa y afortunada de teneros como alumnos.

GRACIAS.

¿Qué te ha parecido el anticuaderno?

 

Tu idea mola.

Bachillerato sin exámenes

Bachillerato sin exámenes

Hace mucho tiempo que no escribía un post y, la verdad, es que estoy encantada con volver con este: Bachillerato sin exámenes.

¿Cómo? Dirán algunos. ¿Que vas a evaluar 1º de Bachillerato sin exámenes? ¡Hereje! ¡Loca! ¡Inconsciente! ¡Floja!… Y multitud de calificativos más. Aún así, lo estoy haciendo y estoy muy contenta con el resultado y con el cambio de metodología.

Imagen libre de derechos tomada de Pixabay.

Pero ¿de dónde surgió la idea?

He de decir que llevaba ya un tiempo dándole vueltas a cómo dar las clases de otra manera porque llevarme una hora hablando y los alumnos escuchando, a mí me aburre, así es que imagino que a ellos más. Además, es un proceso de enseñanza donde el papel del alumno es totalmente pasivo y creo que eso ya está desfasado. No va con el tipo de chavales que tenemos hoy en día.

Un fin de semana, una de mis mejores amigas, también profe, aunque de filosofía, me contó que estaba evaluando a sus alumnos con juegos, ginkanas y otros instrumentos distintos del examen. Desde ese momento, esa semilla que tenía dentro de mí empezó a crecer y, como siempre me pasa, se desbordó, no ya en una idea, sino en un hecho, en la certeza de que eso lo tenía que probar yo. Así es que me puse manos a la obra.

¿Cómo le fui dando forma?

Al principio leí mucho sobre sistemas de evaluación alternativos: portfolios, dianas de evaluación, diarios de aprendizaje… Todo me parecía interesante, pero ninguno terminaba de convencerme del todo. Al final decidí que el porfolio era lo que más se iba a adaptar a lo que yo quería hacer en clase. (Para saber un poco sobre estas técnicas: http://blog.tiching.com/otras-formas-evaluar-mas-alla-del-examen/)

¡Ah! Una cosa, desde siempre tuve claro que la experiencia la iba a realizar con 1º de Bachillerato. Iba a evaluar Bachillerato sin exámenes porque el grupo que tengo este año es pequeño y eso me permitía experimentar; porque es un grupo trabajador, con lo que la nueva metodología no haría aguas desde el principio y… porque son mi debilidad de este curso y tenía que ser con ellos. El otro detalle positivo es que al estar casi al borde del tercer trimestre podría implementar esta metodología en un trimestre completo.

Una vez tomadas las decisiones…

Una vez tomadas las decisiones tenía que empezar a preparar materiales y a idear cómo desarrollaríamos cada parte del temario y de qué manera la evaluaríamos. Tenía muy claro que la coevaluación sería uno de los puntos fuertes de esta apuesta. Creo firmemente y, además lo estoy comprobando de forma práctica, en que el hecho de ser evaluado y evaluador, el tener que asumir los dos roles, ayuda a ser conscientes de los errores de los demás y, por supuesto, de los propios. Sí, SER CONSCIENTES, porque de un examen que corrige el profesor y que entrega al alumno sin que este realice un ejercicio de autoevaluación,  no se suele sacar nada más que una nota, pero no un aprendizaje real.

La elaboración de materiales  o fue complicada, eso siempre es fácil, reutilizas documentos de otros años, empleas lo que otros compañeros comparten generosamente por la red… A lo que sí tuve que darle forma es a ¿cómo materalizaría la teoría de los apuntes en algo práctico? Con comentarios de texto, con visual thinkings, con fichas bibliográficas, con análisis sintácticos con apuntes, con exposiciones orales, con argumentaciones y reflexiones escritas, con un booktrailer… Los recursos son muchos.

¿Y de dónde saldría la nota? De la evaluación con rúbricas, de la coevaluación, de la observación directa, de mis propias correcciones… Pero la nota es lo de menos.

Imagen libre de derechos tomada de Pixabay

¿La nota es lo de menos?

Esto es lo que me está costando más trabajo cambiar. Si tú propones a tus alumnos que los evaluarás sin exámenes, te contestan que sí encantados, aunque así tengan que trabajar más. Pero la importancia que durante mucho tiempo le hemos dado a la nota está arraigada en ellos como una mala hierba y decirles ahora que lo que importa es que aprendan y avancen y no que saquen de un cinco en adelante, no les cuadra. Pero, bueno, estamos en ello.

¿Está sirviendo de algo? ¿El cambio es productivo?

Yo creo que sí. Ellos están trabajando más. Yo estoy trabajando más. Están aprendiendo a ser más críticos con su trabajo. Estoy aprendiendo a desvincular nota y aprendizaje. Están aprendiendo a aprender. Estoy aprendiendo a enseñar de otra forma y a no ser yo la protagonista, sino ellos. Evaluar Bachillerato sin exámenes está siendo toda una aventura para mí. Ahora habría que preguntarle a ellos: ¿Qué opináis?

Materiales 1º Bachillerato. Curso 17-18

Materiales 1º Bachillerato. Curso 17-18

En este post voy a ir colgando los materiales de 1º de Bachillerato para el curso 17-18. Espero que os sean de utilidad y que todos seamos capaces de disfrutar de la asignatura y hacerla atractiva.

¡Bienvenidos al maravilloso mundo de las palabras!

2º trimestre:

Ya está operativa la carpeta donde van a estar todos los temas y lecturas de este 2º trimestre.

1er trimestre:

Para acceder a los temas tienes que pinchar aquí. Es una carpeta compartida de Google Drive en la que estarán todos los materiales del trimestre.

También, si quieres, puedes volver a consultar todos los materiales extra: vídeos, presentaciones… que se han trabajado en clase: