El poder de las historias

El poder de las historias

Hace tiempo que quería escribir este post, pero por una cosa u otra, voy dejando el blog aparcado y relegando escribir en él en favor de otras tareas. Este curso me marco como meta intentar escribir con más frecuencia de la que lo suelo hacer, ojalá un post al mes. Pero de lo que venía a hablar no era del blog, sino del poder de las historias.

Desde hace ya tres cursos empiezo mis clases en la ESO contando una historia. Al principio sólo era algún día a la semana y lo combinaba con acertijos, adivinanzas… Pero por demanda de mis alumnos y, por qué no decirlo, por gusto propio, lo he convertido en una costumbre diaria.

Mi rutina

Cuando llego a clase, tras dar los buenos días y soltar mis bártulos tengo por costumbre escribir la fecha en la pizarra y la planificación de lo que vamos a hacer ese día:

  1. Historia.
  2. Anticuaderno.
  3. Doblajes de vídeos.
  4. Actividades de expresión oral.

Me gusta no especificar todo lo que haremos, poner nombres curiosos a las actividades, no decir el título de la historia o cambiarlo por uno menos evidente… en definitiva, crear expectativas en mis alumnos. Y la verdad sea dicha, funciona. Desde que pongo lo que vamos a hacer escucho comentarios sobre qué será esto o aquello o de qué tratará la historia o por qué no tiene título… Otras veces se animan a hacer los comentarios en voz alta y es una bonita manera de comenzar, sin prisas, relajados, charlando tranquilamente.

Imagen libre de derechos tomada de Pixabay.

Es una rutina que me gusta y que creo que a ellos también. Y el hecho de “saber” qué vamos a hacer los sitúa en la clase y no se sienten perdidos. Tengo que decir que sigo manteniendo esta costumbre gracias al comentario espontáneo de una alumna de 2º de ESO (ya en 2º de Bachillerato) sobre “lo que le gustaban mis clases porque estaban organizadas”. Que un alumno te diga eso y más uno de 2º, con 13 o 14 años… es una valoración de las que hay que tener en cuenta sí o sí.

Las historias

Pero, bueno, vuelvo al tema del que quería hablar: las historias. He descubierto el poder tan grande que tienen en los adolescentes (en general en todos los seres humanos). Desde niños nos cuentan cuentos que nos encanta escuchar una y otra vez. Cuentos con los que disfrutamos y nos sentimos identificados. Historias que, al llegar a una edad, dejan de interesarnos. Y es una pena porque nos perdemos tanto…

Mi amor por las historias, de forma directa o indirecta, se lo debo a tres personas: a mi abuela, mi Miqui, que cuando venía a Sevilla y nos encontrábamos, me contaba y me cantaba historias. A mi madre, que desde muy pequeña me acercó al mundo de las historias creando en mí afición por los libros y mi vocación de filóloga. A mi profesora de 2º y 3º de BUP de Literatura, Mª Ángeles Guerrero, quien me descubrió a autores que no conocía y fomentó mi lado creativo, me incitó a escribir.

Historias. De una forma u otra.

Las  historias forman parte de nuestra esencia, están en nuestro ADN. Ya lo dijo Galeano “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”. 

El proceso

Tengo que decir que desde el primer día que cuento una historia la actitud de mis alumnos no es la misma. Al principio les gusta la idea de perder un rato de clase. Esos minutos les saben a gloria por ser minutos robados a una asignatura que muchos detestan. (Es una pena, pero eso será motivo para otro post)

Después, un día, una historia cualquiera, capta su atención. No es el mismo día para todos. ni la misma historia, pero en unas semanas están todos enganchados y entonces, comienza lo bueno: empiezan a cuestionar el contenido de las historias. Hacen preguntas sobre estas. Empieza a funcionar su imaginación y se plantean la credibilidad de estas: “¿pero eso ha pasado de verdad?”, “Sí, claro, los animales no hablan”…

Damos un paso más y exigen una explicación: “¿por qué el final es así?”, “¿qué significa la historia?”… Finalmente se genera la magia y surge el debate, son capaces de aplicar las historias a sus vidas, las entienden, las hacen suyas y… aparece el brillo en las miradas, las sonrisa de complicidad cuando la identificación con la historia la puede entender mi amigo/a, el compartir lo que una vez les ocurrió… ¡Es maravilloso! A partir de ese momento las historias se convierten en algo imprescindible en sus vidas y en mis clases.

¡Ay de mí si algún día les digo que olvidé preparármela!

Imagen libre de derechos tomada de Pixabay

Gustos y selección

Para continuar, me gustaría hablar sobre cómo realizo la selección de las historias y sobre las que más gustan a mis alumnos.

El hecho de buscar historias, a priori puede resultar sencillo, para eso está Internet. Pero lo cierto es que no valen todas, no les gustan todas, no me gustan todas. Tengo varios libros de cuentos que utilizo y varias páginas de Internet de las que las saco. Elijo según mi estado de ánimo y según “flashes” que me vienen a la mente: ¿Por qué no busco historias o cuentos rusos?, ¿por qué no busco una historia que trate sobre la diversidad?, ¿por qué no…?

Una vez una alumna me dijo que les contara una historia de princesas. La búsqueda fue ardua. No quería algo convencional, la típica princesa con el típico príncipe. La encontré, aunque no la recuerdo. Ese es mi mayor problema. Imposible memorizarlas todas. Tengo una lista y, aunque busco algunas nuevas, voy tirando de las que están en la lista.

Están mis imprescindibles: los peces koi, Momotaro, Marama y el río de los cocodrilos, el aquero y la pulga… Estas no fallan, siempre gustan y si encima añado un poco de teatro y tensión dramática al contarlas… Es un momento indescriptible.

Las que más les gustan son las de amor (cómo no), las que tienen moraleja (al final a casi todas les encontramos una enseñanza), las que tienen un final feliz, aquellas en las que triunfan los buenos, la justicia, el amor… Los valores universales.

Desenlace

Al final las historias llevan a “otras historias” y me he visto organizando una sesión de historias contadas y cantadas con familiares, alumnos y profes para los alumnos del Taller de Lectura. O incluyendo una en la presentación del acto de final de curso del instituto.

Las historias llenan y nos llenan, por eso siempre deben estar presentes, da igual la edad, da igual el tipo de alumno, todo da igual porque en ese momento se crea un ambiente único.

Foto original del Taller de historias contadas y cantadas.

Espero que te haya gustado este post, sí es así y quieres leer otros te recomiendo: Seis actividades orales…

 

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Materiales para 2º Bachillerato. Curso 18-19

Materiales para 2º Bachillerato. Curso 18-19

¡Bienvenidos todos a mis clases y a mi blog!

Este curso, como ya os he comentado en clase, vamos a intentar trabajar metodologías activas y a colocaros a vosotros, mis alumnos, como el centro de todo vuestro aprendizaje.

Para mí es un gran reto y a la vez una enorme ilusión. Sé que vamos a conseguir grandes cosas este curso.

En esta entrada iré colgando los materiales que vayamos usando en clase, los temas, textos, las rúbricas para las correcciones… También habrá una muestra de los mejores de vuestros trabajos: los más creativos, los más interesantes, los más elaborados…

(Para consultar los materiales pincha aquí)

Os invito a daros una vuelta y a “bichear” todo lo que queráis. Si queréis, podéis hacer comentarios en esta o en cualquier entrada. Este también es vuestro blog.

Imagen libre de derechos de autor tomada de Pixabay

El anticuaderno

El anticuaderno

El anticuaderno ha resultado ser una de las mejores actividades de este curso 17-18. Mis alumnos han disfrutado mucho y yo con ellos y no sólo eso, hemos compartido experiencias y vivencias que de otro modo no hubiéramos hecho. El anticuaderno ha crecido y ha evolucionado con ellos y como ellos a lo largo del curso. Muchos de ellos lo nombran en la evaluación que hicieron de mí y de la asignatura como una de las actividades que más les ha gustado.

Y dicho esto… ¿de dónde salió la idea del anticuaderno?

El verano pasado regalé a un par de adolescentes el libro Destroza este diario. No sé cómo, pero a partir de haberlo regalado, me topé con otros libros similares a este, entre ellos Esto no es (sólo) un diario. Me picó la curiosidad por conocerlo, lo compré y… tuve una revelación: ese libro me serviría como base para una actividad nueva con mis alumnos de 2º de ESO. Así es que empecé a ojearlo y a elegir qué páginas me convendrían para lo que llamaría “Esto no es (sólo) un cuaderno de Lengua”. A medida que iba analizando su contenido, me iban surgiendo ideas nuevas para ese “cuaderno distinto de Lengua”.

Tengo que reconocer que, en principio, iba a ser bastante parecido al libro, pero luego… fue cobrando vida propia y haciéndose diferente del original. Casi sin hacerme consciente de ello, “Esto no es (sólo) un cuaderno de Lengua” pasó a ser “el anticuaderno”.

Anticuaderno.

Pero ¿qué es el anticuaderno?

En un primer momento iba a ser un segundo cuaderno de Lengua con actividades entretenidas que se salían del currículo. Empezaron registrándose (como en una página web), haciendo un acróstico con sus nombres y sus gustos, hablando de sus metas (a raíz de una historia muy bonita sobre los peces koi, pero eso será el motivo de otro post… :-), de los imprescindibles en sus vidas… una ventanita a ese grupo de casi 60 adolescentes de 13-14 años con el que estaría todo el curso.

Pero el anticuaderno, como ya he dicho antes, fue creciendo, madurando, haciéndose independiente del libro de donde había sido ideado y empezó a plantear actividades propias, personales, cargadas de emociones, en donde cada uno ponía un poquito de sí mismo y, si quería, lo compartía con los demás en los minutos iniciales del comienzo de la clase. Así, ¡menudo comienzo! empezábamos con muchas ganas y con muy buen sabor de boca porque nos estaban dejando ver a todos un trocito de sus corazones.

Anticuaderno customizado.

Sueños.

Las 7 normas de tu reino.

Regalos de Reyes.

Carta a sus futuros hijos.

El árbol de mi vida.

Si fuera; carta extraterrestres.

Página libre.

 

Algunas de las actividades

Entre ellas, como se puede observar en las fotos anteriores, estaba hablar de sus mejores amigos, expresar sus sueños, establecer cuáles serían las siete normas de su reino, contar qué les han traído los Reyes, escribir una carta a sus futuros hijos; simbolizar en un árbol sus vidas, jugar al “si fuera”, o en la página libre expresar su amor por su equipo favorito. De todo y para todos los gustos. Hemos compartido mucho, nos hemos reído con algunas payasadas, hemos llorado con algunas rupturas, hemos reivindicado, hemos pensado, deseado, soñado…

El anticuaderno se me escapó de las manos y dejó de ser una idea mía, para ser una creación colectiva, porque incluso me han sugerido algunas páginas que querrían que tuviera. Ahora que se habla tanto de educación emocional y de emociones, sin quererlo ni buscarlo, el anticuaderno ha sido un muestrario de las emociones de mis queridos adolescentes. ¡Cuánto he disfrutado escuchándolos! ¡Cuánto he aprendido de ellos!

¿En qué momento, cómo y para qué?

Sí, esto también es digno de ser explicado: ¿cuándo, cómo y para qué lo hacían?. Durante el primer trimestre era una actividad diaria. Comenzamos la clase con una historia y a continuación leíamos la tarea del día anterior y proponíamos una nueva. Los que terminaban lo que hubiera que hacer esa jornada antes de acabar la hora, podían ponerse con el anticuaderno, los que no, lo hacían en casa.

Al finalizar el primer trimestre algunos sugirieron que hiciéramos el anticuaderno menos días, que tenían mucha tarea, así es que pasamos de cuatro a dos días, en este caso, para poder recordarlo bien, los lunes y los viernes (primer y último día de la semana). Después volvieron a pedir fuera todos los días, pero decidí que con dos estaba bien. Lo bueno si breve…

¡Ah! He olvidado decir que el anticuaderno ha sido una actividad completamente voluntaria. Lo hacía quien quería y no repercutía negativamente en la nota, al contrario, el alumno que, a final del trimestre presentara el anticuaderno con (más o menos) todas las actividades hechas, podía obtener medio punto extra en la nota final del trimestre. Como todo, dime que es obligatorio y no lo hago, dime que es voluntario y lo hago. He tenido alumnos que tenían más páginas escritas en el anticuaderno, que en el propio cuaderno de Lengua 😉

Frases chulas.

¿Habrá anticuaderno el curso próximo?

¡Por supuesto! Reutilizaré muchas de las actividades de este año, pero también iré dejando que vayan surgiendo otras, que los alumnos las vayan inventando. Dejaremos que, como este año, el anticuaderno sea una ventana a esas almas adolescentes tan deseosas de ser ESCUCHADAS, que vuele, que crezca y evolucione a su aire, que sea nuestro emocionario particular…

Y no quiero terminar este post sin dar las GRACIAS muy grandes y expresamente a mis alumnos de 2º de ESO A y B de este curso 17-18. Gracias porque sin vosotros el anticuaderno no habría sido posible. Gracias porque le habéis puesto el corazón a cada palabra que escribíais y a cada dibujo que hacíais. También porque me habéis hecho emocionarme en muchos momentos (aunque no se haya notado) y me he sentido tremendamente orgullosa y afortunada de teneros como alumnos.

GRACIAS.

¿Qué te ha parecido el anticuaderno?

 

Tu idea mola.

A gamificar se aprende gamificando ¿o no?

A gamificar se aprende gamificando ¿o no?

A gamificar se aprende gamificando

A gamificar se aprende gamificando ¿verdad? Desde que descubrí la palabra “gamificar” se ha convertido en una de mis favoritas. Me encanta como suena y, sobre todo, me encanta lo que significa ‘uso de elementos relacionados con el juego, en contextos ajenos a este’. Así es que he decidido dar un giro de tuerca al último reto que se nos plantea en el MOOC y poner en práctica la gamificación gamificando.

Y lo sabes…

Sí, lo sabes, este no va a ser un post al uso, si quieres conocer los elementos de mi prototipo vas a tener que jugar conmigo e ir superando retos que te llevarán a enterarte de qué va mi gamificación. Que sepas que a partir de este momento hay un ejército de profesores zombis antigamificadores que te persiguen pisándote los talones para matar tu creatividad y convertirte en uno de ellos. ¡Corre! ¡Huye! Supera todos los retos y escapa de ellos antes de que te alcancen y te transformen. A medida que vayas superando los retos, irás consiguiendo desbloquear todos los elementos de mi prototipo que te irán proporcionando inmunidad y sabiduría y armas gamificadoras.

Imagen libre de derechos tomada de Pixabay

Lo primero es lo primero

Antes que nada debes elegir un avatar con el que sentirte identificado/a. Tienes a los profes molones y a los profes zombis. ¿Me puedo imaginar cuál vas a elegir? (A pesar de que los profes zombis han quedado muy monos… 🙂

Imágenes realizada con creavatars.com

  y avachara.com

Una experiencia memorable

Tienes que crear tu prototipo, tienes que echar un ojo al trabajo de tus compañeros, alguno incluso tendrá que evaluar este trabajo y… seamos sinceros, con el verano por delante y el final de curso a tus espaldas, no te apetece nada. ¡No te preocupes! Esta experiencia evaluadora te resultará memorable. Vas a evaluar una gamificación, gamificando ¿te lo puedes creer? Diviértete conmigo y si al final no lo consigues o no te gusta este modo de intentar hacer original el reto, espero que seas comprensivo/a y que perdones mi osadía.

Reto 1

Con tanto preámbulo y tanta captatio benevolentiae no has sido consciente de que el ejército de zombis antigamificadores viene hacia ti. Ojos desencajados, cabezas ladeadas, ropas hechas jirones, manos crispadas y una cantinela que taladra tu cerebro: “¡No gamificar, no gamificar!” Si no actúas rápido te convencerán igual que las sirenas con su canto a los marineros, ¡vamos! resuelve este jeroglífico para desbloquear la primera parte de mi prototipo.

@bertaocana

¡Sí!

Así es.

La palabra clave es “gamificación”. Has conseguido un código QR que si escaneas, te dará acceso a los dos primeros elementos de mi prototipo: objetivos y destinatarios.

Generado con QR Droid

Los tres objetivos son dardos que podrás disparar a los zombis y que harán que su paso se ralentice y qué decir de los destinatarios… Una horda de adolescentes hormonados echa para atrás a cualquier ejército de zombis antigamificadores, aunque no por mucho tiempo, así es que ¡venga! no te pares tanto a celebrar esta primera victoria y continúa con el segundo reto.

Reto 2

Ahora tendría que hablar sobre la narrativa de “En busca del cero perdido”, pero para poder enterarte de qué va el asunto, tendrás que realizar dos acciones. En primer lugar, debes descubrir los tres números que forman la contraseña que abrirá el candado para poder llevar a cabo la siguiente actividad. Esos tres números están en los enlaces que encontrarás a continuación. (De paso puedes leerte los artículos, son muy interesantes, aunque mejor reserva la lectura para más tarde, la sombra de los zombis acecha a la vuelta de la esquina). Pista:

Azahara: veintitrés; Clara: cincuenta y siete; Miguel Ángel: azul tres

Imagen libre de derechos tomada de Pixabay

No era nada difícil ¿verdad? Sólo había que contar… treinta y uno, cuatro y quince. Marcas los tres números en el candado y… ¡genial! puedes acceder a la siguiente prueba, una charada. Una vez la resuelvas, se desbloqueará el apartado de la narrativa.

Charada

Una lo cuenta, tres es acción de tercera.

Dos no es para mí, sino para 2ª. Todo es historia ¿no te enteras?

No le des muchas vueltas, es más fácil de lo que parece, además, ¡no tienes más tiempo de pensar! ¡actúa! el aliento de los zombis antigamificadores comienza a calentarte el cogote…

¡Sí, bravo! Has dado con la tecla, la palabra es “narrativa”, sólo con ella puedes conseguir el acceso para conocer de qué va la mía. Escanea de nuevo.

Te estás superando y, además, (por si no lo tenías claro), estás plenamente convencido/a de que a gamificar se aprende gamificando. Frase que se te va a grabar a fuego en cada una de tus neuronas. Has obtenido un nuevo código QR y has podido conocer otro elemento más de mi prototipo: la narrativa. Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero en este caso no corre ni una gota y al haber superado este reto consigues el poder de la palabrería. Sueltas una perorata a los zombis antigamificadores que, dada su baja capacidad de comprensión, los deja atontados intentando comprender algo de lo que has dicho y, así, mientras escapas de nuevo hacia el siguiente reto.

Reto 3

Cada vez estás un poco más cerca de conseguir tu objetivo y poder conocer mi prototipo completo. No te duermas en los laureles y continúa la aventura, ahora tendrás que demostrar todos tus conocimientos sobre dinámicas, mecánicas y elementos digitales superando un duro test de verdadero o falso para acceder al siguiente código QR. ¡No tardes! El poder de la palabrería dura poco…

Test creado con GoConqr por Berta Ocaña

Estoy convencida de que has obtenido el 100% y de que puedes pasar a escanear el nuevo código, el que te llevará a las dinámicas, mecánicas, componentes y elementos digitales de mi prototipo.

¡Horror! Te has topado con uno de los enemigos más mortales que podrías haber encontrado, menos mal que todavía te quedaban unas gotas del poder de la palabrería y seguro que has superado el obstáculo que ha intentado ponerte Zomspector. Ahora sí, aquí tienes otra parte de mi prototipo:

Sé que las fuerzas empiezan a fallarte, pero ¡venga! no desesperes, sólo te queda un reto por conseguir y habrás conseguido las cuatro partes que componen mi prototipo (y ya sólo tendrás que evaluarlo… ¡uf!). Zomspector y el ejército de zombis se han quedado enredados con las leyes, órdenes, artículos e instrucciones de la prueba anterior, es tu oportunidad para alcanzar la última parte del prototipo.

Reto 4

¿Serás capaz de demostrar todo lo que sabes sobre gamificación? Intenta superar esta ruleta de palabras y consigue una explosión gamificadora que eliminará al ejército de zombis antigamificadores que te persigue y que, tras la nube de humo de la explosión, te dejará ver la última parte de mi prototipo. ¡Ánimo, valiente!

Ruleta gamificadora

¡Lo sabía!

Estaba convencida de que podrías superar este último reto y, por tanto, obtener el último documento de mi prototipo. ¡Enhorabuena!

Gracias

Espero haberte convencido de que a gamificar se aprende gamificando. Te doy las gracias por la paciencia infinita de llegar hasta el final y de acompañarme en esta locura de mezclar gamificación con gamificación. Yo termino exhausta, pero contenta con el resultado. Estaré encantada de recibir todas tus aportaciones en forma de comentarios en este post. Gracias de nuevo y… ¡A gamificar!

 

 

 

Componentes. Reto 4.

Componentes. Reto 4.

Hemos llegado al último reto del este Mooc sobre gamificación. En la unidad se ha nos pedía que analizáramos las mecánicas y los componentes de un juego conocido por nosotros o de nuestra infancia. Yo elegí el videojuego de los Lemmings. En este tablero de Padlet se pueden ver todas las aportaciones de los compañeros de este Mooc y del anterior, que creo que son muy interesantes y merecen ser ojeadas.

Mis componentes

En un principio, viendo que la mayoría de compañeros que iban haciendo la actividad había elegido las cartas como componentes, decidí que no las usaría, para intentar variar y ser original, pero al final, caí e incorporé cartas a la mecánica del juego.

Son de seis tipos y cada una ofrece un elemento de fortuna o adversidad (tres distintos de cada una) que queda explicado en la parte inferior.

Fortuna

Brújula

Componente realizado con hearthcards.net

Espíritu del fuego

Componente realizado con hearthcards.net

Profeóloga

Componente realizado con hearthcards.net

Adversidad

Veneno

Componente realizado con hearthcards.net

Flecha

Componente realizado con hearthcards.net

Calavera

Componente realizado con hearthcards.net

Al finalizar cada reto deberán coger al azar una carta de fortuna o adversidad que irá determinando y condicionando la mecánica del juego.

Además, desde que planteé el juego, me había parecido interesante que, aunque hubiera un equipo ganador, todos debían llegar hasta el final y realizar su puzle, ya que resultaría esencial como motivación inicial para el curso. A raíz de esto, pensé que cuando concluyeran el juego y realizaran su puzle con el cero perdido, TODOS obtendrían un doble premio. En primer lugar, una insignia o badge que les acredita como merecedores de un diez.

Creada con makebadg.es

Y, en segundo lugar, un reconocimiento positivo a cada grupo por haber mostrado “habilidades” diversas:

  • Para los más sabios.
  • Para los que siempre han sido segundos.
  • Para los más divertidos.
  • Para los mejores aventureros.
  • Para los más comprometidos con el juego.
  • Para los más divertidos.

Para ver todas las insignias completas, pinchad aquí.

Collage creado con fotor.com

Con todo esto, espero que la experiencia de gamificación sea memorable para mis alumnos y, sobre todo, que los motive a aprender y que se acerquen a la materia de Lengua con otros ojos.

 

Reto extra

Como última tarea o reto extra del nivel 4 se plantea que grabemos un vídeo explicando cómo hemos usado alguna de las aplicaciones empleadas para crear los componentes de la gamificación. En mi caso he utilizado makebadg.es y este es el resultado: