Knolling

Knolling

Una experiencia visual y creativa

Dar clases a través de una pantalla es algo difícil de digerir si lo tienes que hacer de un día para otro y nunca lo habías experimentado antes. Y si encima quieres que tus clases y tareas sean entretenidas y motivantes para tus alumnos (porque sabes lo que están viviendo) casi diría que es un deporte de riesgo.

Aun así, si algo tuve claro desde que comenzó la dichosa pandemia que nos confinó en nuestras casas y nos hizo reaprender a vivir y reencontrarnos con nosotros mismos y nuestros seres queridos, es que la creatividad, palabra estrella en mis clases, iba a ser uno de los motores de las propuestas que hiciera a mis alumnos para que siguieran su proceso de aprendizaje de una forma similar a como ya lo hacíamos en el aula y, además, los mantuviera activos, entretenidos y motivados. (También, dicho sea de paso, si las actividades que les proponía eran creativas, les resultaría mucho menos atrayente copiarse unos de otros porque se haría patente la copia)

En fin, que dándole vueltas a actividades diferentes y revisando ideas que tenía guardadas para hacer en un futuro, me topé con el knolling, algo que desde hacía mucho tiempo había querido llevar a la práctica, pero no había tenido la oportunidad de hacerlo ni se me había ocurrido cómo.

knolling
Knolling

¿KNOLLING? MENUDA PALABREJA… ¿EN QUÉ CONSISTE?

El knolling es una técnica fotográfica en la que se realiza una foto de un objeto descompuesto en sus distintas partes, ordenadas y dispuestas de forma especial. Lo característico de esta fotografía es que se hace desde un plano cenital, es decir, desde arriba. Así, si buscamos ejemplos de knolling por las redes, encontramos desde tecnología (aparatos electrónicos descompuestos; distintos modelos de teléfonos…), pasando por herramientas de bricolaje o, incluso, los elementos que alguien lleva en su maleta de viaje (ropa, complementos, libros…). Es decir, con un poco de imaginación, puedes hacer knolling de cualquier temática. Lo que no puedes olvidar nunca es que todos los elementos de la fotografía están organizados y ordenados. Su posición, su postura… todo está medido y estudiado en este tipo de imágenes.

Knolling
Knolling

KNOLLING EN CLASE: IMAGEN, ORALIDAD Y EVALUACIÓN

Me resultó muy atrayente la idea de hacer knolling con mis alumnos, o más bien, la de proponerles que ellos hicieran knolling sobre la asignatura. Pero, claro, que sólo hicieran una fotografía relacionada con la materia de Lengua y Literatura, me parecía demasiado pobre e insulso, así es que decidí ir un poco más allá: no sólo harían una foto, sino que también tendrían que explicarla. Y como era ya casi final de curso, esa actividad nos podría servir para evaluar el curso y hacer un resumen de aquello que les había parecido más interesante, atractivo…

De modo que me encontré con una actividad en la que se trabajaba:

  1. Lo visual y la creatividad, pues debían pensar el asunto de la imagen, los elementos que llevaría, cómo estarían dispuestos, por qué esos y no otros…
  2. La oralidad, ya que deberían explicarme en un audio desde el significado de la foto hasta la elección de objetos y demás. Gracias a @imgende (Ingrid Mosquera, dinamizadora de formación en redes y descubridora de cientos de aplicaciones y recursos muy útiles en el aula) me pareció oportuno que usaran Vocaroo, una plataforma de grabación de audios extremadamente sencilla y con la peculiaridad de que, al tiempo, ese audio se borra y desaparece de la red.
  3. La autoevaluación, puesto que en la foto tenían que plasmar un resumen de lo que había supuesto la asignatura para ellos, destacar lo que más les había gustado o elegir un tema o elemento que tuviera posibilidades a la hora de realizar la fotografía.

Con estar tres premisas ya tenía la actividad montada y sólo quedaba perfilar algunos detalles y presentarla a los alumnos, a ver cómo funcionaba y qué les parecía.

La actividad sería valorada con una rúbrica que creé yo misma y de la que los alumnos dispondrían desde el principio para poder ceñirse a los aspectos más importantes como la entrega a tiempo de la actividad; la calidad de la imagen; la calidad del audio; la duración del audio (entre dos y cuatro minutos); el cuidado en la entonación, fluidez, pronunciación…; la adecuación en la expresión; el contenido y la creatividad.

Rúbrica
Rúbrica

Los audios debían estar estructurados en tres partes: presentación del alumno y de la actividad; desarrollo y explicación de la fotografía; conclusión y despedida.

EL RESULTADO

Knolling
Knolling

Tengo que reconocer que cada vez que propongo una actividad de este tipo a mis alumnos, superan mis expectativas con creces y en esta, no iban a ser menos. Pero, si tuviera que destacar algo de manera especial sería:

  1. La calidad de las fotografías y el interés con el que seleccionaron los elementos de los que se iba a nutrir la imagen y la creatividad de muchas de ellas.
  2. El cuidado en la expresión en los audios: la correcta pronunciación, el ritmo tranquilo, pero sin pausas ni silencios.
Knolling
Knolling

El feedback que recibí del alumnado respecto a esta actividad fue muy positivo, se sintieron libres para crear sus knolling y los correspondientes audios y, además, disfrutaron enormemente planificándolos y haciéndolos. Esto me lleva siempre a una misma conclusión: es necesario potenciar la creatividad en las aulas (físicas o virtuales), ya que el alumnado se implica más en el proceso de aprendizaje, este se convierte en un aprendizaje significativo y se sienten muy motivados y orgullosos de lo que pueden lograr.

Knolling
Knolling

Este artículo fue publicado el 1 de octubre de 2020 en Ineverycrea. Al haber cerrado la página, lo vuelvo a publicar aquí íntegramente, tal cual apareció en ese momento.

Reflexión a la sombra de una pandemia

Reflexión a la sombra de una pandemia

En este 2021 me he propuesto escribir un post cada mes para reactivar un poco el blog. Así es que aquí estoy, dándole vueltas a qué actividad puedo compartir o de qué tema puedo hablar, pero la verdad es que lo que me apetece es hacer una reflexión sobre lo que ha sido el primer trimestre y sobre ideas que me rondan la cabeza desde hace tiempo. Creo que va a ser un post de desahogo, más que otra cosa.

Corazón, cerebro, brújula
Imagen libre de derechos tomada de Pixabay. https://pixabay.com/es/users/mohamed_hassan-5229782/

El primer trimestre

A este título habría que ponerle una música de fondo al más puro estilo de las películas de miedo. (Me imagino la famosa melodía de instrumentos de cuerda de Psicosis y… )

Y es que ha sido el primer trimestre más duro y extraño de todos los que he vivido en los diecisiete cursos que llevo trabajando como profesora.

Comenzar el curso después de un confinamiento, con miedo, con tantas normas, sin poder trabajar como lo hacía siempre, me creó mucha incertidumbre. Logré superarla pensando que tenía que reinventarme y marcarme unos objetivos sencillos para poder cumplir y que mis alumnos los conocieran para que pudieran «darme un toque» si me alejaba de ellos o no los cumplía.

Estos eran (bueno, lo siguen siendo)

Reinventarme

Sin duda lo primero que pensé que debía hacer era reinventarme. Pensar cómo podía dar mis clases sin saltarme las normas ni arriesgar la salud de nadie, pero sin perder la esencia de mi forma de enseñar.

Cerebro, bombilla
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Lo intenté y lo sigo intentando. He tenido que dejar atrás mucho trabajo colaborativo y actividades que implicaban movimiento por la clase (sobre todo en la ESO), pero he puesto todo mi interés en no convertirme en un autómata que llegue a clase, limpie, pase lista, abra las ventanas, hable durante el tiempo que queda y se vaya a otra clase.

Los primeros días me causó mucha tristeza ver a los alumnos tan callados, tristes, serios, asustados… Todos siguiendo las flechas de dirección que hay por todos los suelos de todos los pasillos. Luego se me ocurrió una idea sobre las flechas que llevaré a cabo en el segundo trimestre y que ya contaré cuando la finalice.

Las flechas me cuestionaron mucho y me hacían sentir que tenía que seguir el camino que nos habían marcado y que no me podía salir de él. Y me asfixiaban. No soy de incumplir normas, pero tampoco soy de hacer lo que hacen los demás. Así es que… ¡imaginad! Hasta unas simples flechitas en el suelo me habían removido por dentro.

Flechas, mujer
Imagen libre de derechos tomada de Pixabay.
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Ahora convivo con ellas, no me gustan, pero las respeto, aunque tengo que decir que hay días en los que me encuentro de forma inconsciente andando como una kamikaze en sentido contrario. Pego un salto y vuelvo al «camino». Pero como les dije un día a mis alumnos de Bachillerato: «se pueden seguir las flechas y caminar haciendo eses». Tendremos que salirnos de la monotonía de alguna manera ¿no?

Aprender. Hacer aprender. Emocionar.

Un segundo objetivo tan «sencillo» como el primero.

La primera que tiene que tiene que seguir formándose soy yo. Porque la enseñanza cambia de un día para otro. Ahora resulta que damos clases semipresenciales; tenemos la mitad de alumnos en casa y la otra en clase. Nos conectamos con ellos por plataformas que nos han permitido bajar la ratio y que sigan aprendiendo, pero antes he tenido que aprender yo.

Y no sólo aprender a usar de estas plataformas y medios técnicos (que ya usaba antes), sino también en cuanto a nuevas metodologías, nuevos modos de llegar a mis alumnos, nuevas maneras de intentar hablar sus lenguajes para no sentir que me quedo estancada y que me alejo de ellos. Porque creo que si permanezco cerca de ellos podré hacerles aprender mejor.

No enseñar, hacer aprender. Que los protagonistas son ellos y que con tanto acceso a la información, con la velocidad a la que todo va cambiando, con las nuevas profesiones que surgen y las demandas respecto a estas, hay que ayudarles a que aprendan. El «aprender a aprender» que seguro que a muchos les suena…

Torre, libros
Imagen libre de derechos tomada de Pixabay. https://pixabay.com/es/photos/libros-estudio-literatura-aprender-2158737/

Emocionar. He comprobado que, después de muchos años, los alumnos recuerdan los contenidos de aquellas clases en las que se divirtieron, de aquellos trabajos que fueron «diferentes», de aquellas actividades que rompieron la monotonía y que, aunque debajo tenían una base de contenido, venían envueltas en un papel de celofán que las hacía más llamativas.

Transmitir mi amor por la Lengua y la Literatura

Hoy, precisamente, les decía a mis alumnos de un 2º de ESO, que yo amaba a las palabras y que, para mí, una imagen no valía más que lo que podían transmitir mil palabras (Ha sido una reflexión que hemos hecho a raíz de intentar llegar a una definición de qué es un texto)

Libro, amor, corazón.
Imagen libre de derechos tomada de Pixabay.
https://pixabay.com/es/users/cdd20-1193381/

Pues eso, que quiero seguir transmitiendo mi amor por las palabras y por los libros. Por esta razón, a veces, como hoy, me llevo libros a clase, los saco, con cualquier pretexto, y les hablo de ellos. (Como con Las almas de Brandon, de César Brandon (@CesarBrandon93); o con los hilos y libros de Nando López (@Nando_Lopez_); o con los libros que me leo y que cuelgo en Instagram para que les pique el gusanillo; o con mis libros «curiosos»; o con lo que sea…)

Inseguridad

Mujer, pensar, inseguridad
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Pero… ¿por qué después de todo lo dicho titulo un apartado como «inseguridad»?

Porque me siento así. Porque a pesar de haberme fijado esos tres objetivos y de que hacerlo me sirviera para calmar mis incertidumbres, este año más que nunca pienso si lo estaré haciendo bien. Si mis alumnos están aprendiendo. Si aquello en lo que creo y que intento transmitir es lo correcto.

Lo pienso casi a diario, no lo puedo evitar. Dudo. Desconfío. En ocasiones me siento cuestionada…

Será por la pandemia. Le echaré las culpas a la COVID. Es una buena excusa.

Tendré que pensar, cuando todo esto acabe (frasecita del año), si la fue la pandemia la me hizo sentir más insegura de la cuenta o si había otros motivos. Por lo pronto, ella se carga con el mochuelo.

Los diarios de Tony Lynx.

Los diarios de Tony Lynx.

Cuando hace cosa de un mes recibí un correo de Miguel Griot ofreciéndome su libro Los diarios de Tony Lynx. El libro del poder, porque podría resultarme interesante, no lo dudé ni un momento y le dije que sí, que estaría encantada de leerlo y, por supuesto, de hacer una reseña sobre él.

Antes de nada…

Lo primero que hice fue buscar el libro en Internet, para obtener una idea de qué trataba y qué me iba a encontrar, aunque Miguel en su correo, ya me había dado algunas pistas sobre su contenido y había logrado captar mi atención. Lo que no sabía yo es que, al bucear por su web y leer un poco más, Los diarios de Tony Lynx estaban inspirados en Las aventuras de la mano negra de Hans Jürgen Press, uno de mis libros preferidos de la infancia. Esto me hizo entusiasmarme aún más y desear con ansias leerlo para volver a recordar aquellas lecturas infantiles.

De esta primera aproximación me llevé también una sorpresa con la portada. Dicen que no debemos juzgar un libro sólo por ella… o sí ¿por qué no?, puede ser uno de los elementos que genere interés sobre un libro o, por otro lado, puede conseguir que no le dediques ni un vistazo. La estética, las ilustraciones, los colores, el tipo de letra… Todo me resultó motivador. Más ganas de leerlo.

Pero también quiero confesar algo. Cuando recibí el libro (por cierto rapidísimamente desde que le dije a Miguel que me interesaba), tuve una motivación añadida: le propuse a mi hijo mayor (ocho años) que lo leyéramos juntos y que me ayudara con la reseña. Aceptó encantado, así es que… más ganas aún de leerlo.

Tony Lynx, Miguel Griot, Álvaro Ortiz, libro, mi gran lector
Los diarios de Tony Lynx

¿De qué trata Los diarios de Tony Lynx?

Sin querer hacer «spoilers» del contenido, Los diarios de Tony Lynx es un trepidante viaje en el que acompañamos al investigador Tony Lynx y a Rose Abbey en la búsqueda del padre desaparecido de esta, por exóticos y variados escenarios de distintas partes del mundo: Londres, Damasco, Hong Kong, Asia Central…

Tony y Rose deben ir resolviendo una serie de misterios que se les van presentando para poder continuar su viaje y descubrir el paradero de Leopold Abbey.

Los misterios

Esta ha sido, sin duda, mi parte favorita del libro: resolver los misterios junto a Tony y a Rose. Al final de cada capítulo nos encontramos con un reto para poder pasar a la página siguiente y dar un paso más para acercarnos a Leopold, padre de Rose. Las ilustraciones son esenciales para poder resolverlos ya que en ellas se hayan escondidas las pistas que te harán llegar a una conclusión. No quiero continuar sin resaltar el estupendo trabajo que ha realizado Álvaro Ortiz al dar forma e imagen a los lugares y personajes ideados por Griot. Las ilustraciones son llamativas, coloridas y esconden gran cantidad de detalles. Es una delicia perderse en ellas y buscar la solución a los enigmas junto a Tony y Rose.

Entonces ¿es recomendable el libro de Los diarios de Tony Lynx?

¡Por supuesto!

Es un libro entretenido, fácil de leer y ayuda a agudizar el ingenio. El hecho de que esté organizado en capítulos de una página junto con su ilustración correspondiente y el misterio para resolver hace que la lectura sea fluida y muy amena.

Lo recomendaría para cualquier edad (mi hijo está en 3º de Primaria y se lo ha bebido). Podría ser válido hasta para lectores de 1º de ESO, para sesiones de lectura y expresión oral, no sólo porque se pueda reflexionar y argumentar las diversas soluciones que se les vayan ocurriendo a los alumnos, sino porque se puede fomentar la oralidad a través de descripciones de las imágenes, anticipar qué va a ocurrir después, inventar nuevos capítulos, extender los diálogos de los personajes o comprobar la información que conocen sobre los lugares y culturas con los que se van topando los protagonistas.

Y para finalizar ¿qué opina Alejandro?

A mí me ha parecido un buen libro, muy chulo. Tiene algunos enigmas más difíciles de resolver, que me han supuesto un reto.

La historia de Tony Lynx y Rose Abbey ha sido lo que más me ha gustado. Ha habido enigmas que me han resultado muy entretenidos e ingeniosos. Entre ellos, con el que más he disfrutado ha sido con el enigma del capítulo llamado «La vela y las tres cajas» donde Tony y Rose tienen que averiguar un truco de magia que les propone el director de un circo para entrar a formar parte de su troupe y participar con todos los artistas en la fiesta del Kahn Manchú. ¡Es que me encantan los trucos de magia!

Además, las ilustraciones son más buenas que las de la mayoría de libros que he leído porque tienen mucho color y porque son importantes para la historia ya que tienes que fijarte mucho en ellas para resolver los enigmas.

Recomendaría este libro a todos los niños de ocho años, da igual que les guste leer o no, porque seguro que se enganchan con él.

Tony Lynx, Miguel Griot, Álvaro Ortiz, truco de magia.
La vela y las tres cajas

Si te ha gustado este post puedes echar un vistazo a esta otra reseña: Annie en mis pensamientos.

Creatividad en tiempos del coronavirus

Creatividad en tiempos del coronavirus

Hace falta creatividad. Lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo. Mis alumnos son creativos. También se lo digo a ellos constantemente. Pero ahora voy a hablar de la creatividad en los tiempos del coronavirus. (Como El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez)

La creatividad, según el DRAE, es la ‘facultad de crear’, en su primera acepción y ‘capacidad de creación’ en la segunda. El que crea algo es creativo. Y para crear no necesitamos más que usar nuestra imaginación. Crear es fácil porque no se ciñe a ningún patrón (¡cuántas veces habré repetido eso a mis alumnos!)

creatividad, crear, imaginar, creación, imaginación, bombilla, luz.

«Tenéis que hacer un folleto publicitario de una ciudad inventada»– les digo.

«¿Cómo? No sé. ¿Cómo lo hago? No tengo ni idea»– me contestan siempre.

«Pero si lo más fácil es inventar porque nadie os puede decir que está mal. Ha salido de vuestra imaginación y es lo que vosotros habéis querido que sea» — algunas caras de sorpresa, otras de incredulidad, algunos con la de «aún no me lo creo, no te quedes conmigo».

Así llevo muchos años diciéndoselo a mis alumnos y así lo digo ahora en esta «extraña» época que estamos viviendo: vamos a utilizar la creatividad para intentar salir medio cuerdos de todo esto.

Pocos profes están pidiendo tareas creativas a sus alumnos. Tareas que hagan que sus mentes se evadan de la realidad y que, por un rato, ayuden a que piensen en otra cosa, o mejor, que no piensen y que se dediquen a «crear».

Desde mi punto de vista, no se trata de volvernos locos y volverlos locos con cantidades ingentes de actividades que no seríamos capaces ni de hacer nosotros mismos en una hora de clase, (lo veo en mis alumnos, pero también lo veo en mis hijos). No se trata de avanzar materia y explicar con vídeos cosas que no hemos visto en clase, cuando nunca hemos usado el sistema Flipped (que, por otro lado, no consiste simplemente en colgar vídeos con contenidos que queremos enseñar y que aprendan). No se trata de abrumar, ni de agobiar… ¡NO!

Se trata de acompañar, se trata de hacer más llevadera la situación, se trata de mantenernos y mantenerlos ocupados, se trata de evadir nuestros pensamientos y liberarnos del «encierro». Y para hacer todo esto, lo que necesitamos es CREATIVIDAD.

Imaginación, creatividad, colores, fluir, imaginar, crear.

Os mentiría si os dijera que no he mandado tareas a mis alumnos. He mandado alguna ficha de sintaxis en 2º de ESO, he mandado algunos ejercicios de morfología en 1º de ESO, he mandado sintaxis y reflexión lingüística en 1º de Bachillerato. Pero también les he mandado leer algún libro. Les voy a mandar ver alguna obra de teatro online. Quiero que hagan alguna actividad de escritura creativa y, por supuesto, les he ofrecido una versión del #Anticuaderno #yomequedoencasa.

Por ahora la tienen colgada en Classroom los de 2º de ESO, que son con los que trabajo el #Anticuaderno, pero a través del blog, de las redes sociales y del resto de mis grupos de Classroom la voy a ofrecer a todo el que quiera: alumnos de cualquier curso, antiguos alumnos, compañeros profes, madres y padres, a mi familia…

Así es que, la creatividad en los tiempos del coronavirus tiene que fluir y tenemos que dejarla brotar. Usemos nuestra mente para generar pensamientos positivos: rayos de sol para días de lluvia, como he querido llamar a estos pensamientos. He aquí mi propuesta.

Y os animo a todos los que queráis participar y que «creéis» algo, que compartáis vuestra experiencia o el producto final o vuestras sensaciones… en los comentarios del post, en Twitter o en Instagram, en Classroom, por mail, como sea, pero que saquéis vuestras emociones y nos hagáis partícipes a los demás de vuestra creatividad.

#Anticuadernoyomequedoencasa #claselenguaberta

Seguro que, al menos, pasamos un rato divertido y estamos entretenidos. Eso os lo garantizo.

Literatura del siglo XVI

Literatura del siglo XVI

Acabamos de terminar la literatura del siglo XVI en 1º de Bachillerato y creo que, tanto mis alumnos como yo, estamos muy contentos con el resultado. Os lo cuento.

¿En qué ha consistido?

En mi afán de abrir mis clases y de que mis alumnos aprendan muchos más contenidos y habilidades que no son los exclusivos de la asignatura de Lengua y Literatura, elaboré una secuencia didáctica para trabajar la literatura del siglo XVI con mis grupos de 1º de Bachillerato. El trabajo se componía de dos partes: primero, una investigación sobre el contexto del siglo XVI, sin ahondar en aspectos literarios; segundo, investigación sobre un autor, en algún caso obra, representativo del siglo XVI.

Contexto del siglo XVI

Esta primera parte del trabajo era más formal, ya que los alumnos debían investigar sobre el siglo XVI en, al menos, tres fuentes distintas (podían ser más, por supuesto) y sintetizar toda la información en un genial.ly, herramienta con un sinfín de posibilidades a la hora de hacer cualquier tipo de presentación. Mi intención no sólo era la de que se situaran en el siglo XVI y conocieran la política, cultura, economía, pensamiento… de esta época, sino que supieran plasmar todo eso de una forma visual y llamativa. Por ello, era obligatorio utilizar Genial.ly, para que aprendieran a manejar otra herramienta distinta y más versátil que las que están acostumbrados a emplear (digamos Power Point).

Todavía me queda por repetir muchas veces que una presentación debe ser VISUAL y que no pueden hacer diapositivas en las que sólo haya texto, en las que el texto sea más importante que la imagen o en las que no aparezcan elementos resaltados del textos. Pero ha habido un cambio notable en las presentaciones que hicieron en la primera evaluación y en estas. Todo se andará. Estamos en ello.

Tras la búsqueda de información y elaboración del genial.ly vinieron las exposiciones orales. Resultaron muy repetitivas y algo aburridas, claro, no se les ocurrió realizar las presentaciones de una forma más creativa. Esto me dio pie para presentar la segunda parte de la actividad en la que iban a tener que realizar todo un derroche de creatividad.

Puesta en escena sobre los autores del siglo XVI

De nuevo partían de la investigación, esta vez sobre la vida y la obra de un autor que les había asignado (o sólo de alguna obra):

  • Garcilaso de la Vega
  • Fernando de Herrera
  • San Juan de la Cruz
  • Fray Luis de León
  • Santa Teresa de Jesús
  • Fernando de Herrera
  • Miguel de Cervantes
  • Autores treatrales como Lope de Rueda, Juan del Encina, Gil Vicente, Torres Naharro y Lucas Fernández
  • La obra del Lazarillo de Tormes.

Una vez que recabaran toda la información que pudieran sobre la biografía del autor y su bibliografía debían hacer lo siguiente:

  1. Preparar una puesta en escena donde el autor se presentara y expusiera su vida y su obra. Para ello podían seleccionar tres objetos que les parecieran representativos del autor e hilar la exposición a partir de la explicación de esos tres objetos.
  2. Realizar un perfil de Instagram del personaje en cuestión en el que debían poner ocho fotos (caracterizados) de la biografía y otras ocho de la obra (momento de composición, inspiración…)
  3. Además, o bien durante la puesta en escena o al final, tenían que presentar tres textos o fragmentos de las obras más importantes del autor y una breve interpretación de estos.
  4. Por último, era esencial que incluyeran una actividad final motivadora para que la hicieran sus compañeros.

Ahora sí empezó a volar la creatividad y hemos tenido de todo, desde un Fray Luis un poco canalla porque no quería estudiar, hasta una máquina del tiempo que nos ha traído al autor en cuestión a clase, pasando por actuaciones estelares dignas de un Óscar: Garcilaso, Cervantes, el Lazarillo, San Juan…

También incluí una novedad. Generalmente los alumnos que no exponen o que no hacen la puesta en escena suelen distraerse y evadirse, así es que organicé las puestas en escena de modo que siempre había dos grupos tomando apuntes con las notas Cornell y otros dos coevaluando al grupo que estuviera haciendo la puesta en escena (así el feed-back no venía sólo de mi parte, sino de las compañeros y todos aprendían a ser más críticos con el trabajo de los compañeros y con el suyo propio)

Conclusiones

Les ha resultado más divertido, se han «picado» mucho haciendo las actividades finales (muchos grupos han hecho concursos con herramientas como Quizizz o Kahoot, ¡Bravo!), recuerdan mejor los datos más importantes al haber preparado, escuchado o anotado las exposiciones, se han reído mucho al elaborar los perfiles de Instagram de sus autores. También han tenido que emplear bastante tiempo en hacer las fotos (aunque menos que en estudiar) y ha habido algún que otro conflicto entre los miembros de algunos grupos, pero han aprendido a resolverlos y se han crecido después de superar sus problemas.

Competencia digital, competencia de aprender a aprender, competencia en comunicación lingüística, competencias sociales y cívicas, sentido de la iniciativa, conciencia y expresiones culturales… Un resultado muy enriquecedor.

(Si queréis ver las fotos completas, pinchad aquí)